La carnicería de Grozni
Luis José Fernández Ordóñez
Las fuerzas rusas intentan cercar la capital
mientras que los chechenos se preparan para una larga guerra de
guerrillas
Desde
hace más de dos meses las poderosas fuerzas armadas rusas han estado bombardeando con su aviación y artillería a la población chechena de una forma
indiscriminada, repitiendo la masacre que costó la vida a 100.000 personas
durante la pasada campaña de la guerra de 1.994 a 1.996. La población chechena se enfrenta ahora
a la perspectiva de un duro y largo invierno en un momento en el que casi
250.000 personas han huido de sus hogares con el fin de evitar las operaciones
militares y los raids aéreos del Ejército ruso. Decenas de miles de chechenos han
logrado huir a la vecina república de Ingushetia, donde ellos han encontrado
refugio en casas de las familias locales, en escuálidos campos o, en algunos
casos, a la intemperie. Algunas
otras miles de civiles no han podido cruzar la frontera al serles impedido por
guardias fronterizos rusos cuyas órdenes son las de enviarles de vuelta a
Chechenia con independencia de su condición.
Mientras tanto las fuerzas rusas, cifradas en unos 100.000
hombres, continúan bombardeando la totalidad del país con su aviación,
especialmente con los aparatos Sujoi 24 y Sujoi 25 y los helicópteros MI-24, sus
misiles y su artillería. Algunos
días los ataques aéreos cubren hasta un total de 100 blancos al día. Aunque las fuentes del Kremlin afirman
que los ataques se dirigen únicamente contra blancos militares la realidad es
bien diferente. El pasado 22 de
Octubre un ataque contra un mercado de Grozni perpetrado con misiles
tierra-tierra SS-21 y Scud-B lanzados desde la base rusa de Mozdok, situada al
norte de Grozni, dejó un saldo de más de 200 muertos. Un hospital de maternidad
y una mezquita fueron también alcanzados en el ataque. Actualmente, las casas, las aldeas y las
mezquitas están siendo atacadas de una forma rutinaria. Según fuentes chechenas,
unos 3.200 civiles han fallecido por estos bombardeos indiscriminados.
A pesar de las ofertas de negociación del Presidente
checheno Aslan Masjadov, el pasado 20 de Noviembre el Primer Ministro ruso Putin
excluyó cualquier tipo de negociación con los que él denominó
"terroristas". Los generales rusos
que dirigen la campaña han advertido asimismo al Kremlin que no contemplan más
que una solución militar para borrar así la derrota y humillación sufridos por
el Ejército ruso en la anterior guerra de 1.994-96. Los militares rusos desean actualmente
restaurar algo del "honor" período en aquel conflicto matando tantos chechenos
cuanto le sea posible. El General
Vladimir Shamanov, Jefe del Grupo Occidental del Ejército en Chechenia declaró
al periódico Nezavisimaya Gazeta el pasado 6 de Noviembre que
"habrá una dimisión masiva a todos los niveles, incluyendo los generales, si
Moscú intentaba detener la campaña.
El cuerpo de oficiales ruso no está preparado para otra bofetada en el
rostro", afirmó. "Algunos piensan
que un desarrollo tal de los hechos dejaría al país expuesto a una guerra
civil."
Por otro lado, los políticos y una gran parte de la opinión
pública rusa continúan apoyando la agresión contra Chechenia, reflejando de este
modo su tradicional crueldad hacia los pueblos musulmanes del Cáucaso y hacia el
checheno en particular.
A pesar de todo, algunas voces críticas han empezado a
romper el aparente consenso existente en el seno de la clase política rusa. Un ejemplo de ello son las declaraciones
de Grigori Yavlinsky líder del partido Yabloko, de tendencia
democrático-liberal, en las que ha llamado al Kremlin a detener la lucha y a
emprender negociaciones con el Presidente checheno Aslan Masjadov.
En el frente militar las fuerzas rusas han logrado tomar la
segunda ciudad del país Gudermes el pasado 12 de Noviembre y las localidades de
Samashki y Bamut, después de semanas de intensos bombardeos aéreos, y apuntan ya
hacia la capital Grozni. El pasado
21 de Noviembre se informó que las tropas rusas se encontraban ya a sólo dos
kilómetros de los distritos de Zavodskoi y Andreyevskaya, situados en la parte
occidental de la ciudad. Las
fuerzas rusas han cortado los suministros de agua y electricidad de la capital y
no permiten tampoco la llegada de ayuda humanitaria ni medicinas. Según fuentes rusas, la Grozni se
hallaría rodeada en un 80% por el norte, el oeste y el este, y se encontraría
defendida por unos 6.000 combatientes chechenos. Asimismo, los rusos parecen dirigir sus
esfuerzos en la actualidad hacia la toma de la ciudad de Urus-Martan, situada a
20 kilómetros al suroeste de Grozni, que está siendo ya sometida a fuertes
bombardeos. Los portavoces rusos
afirman que la ciudad está defendida por unos 3.500 soldados chechenos,
equipados con cañones, lanzagranadas y misiles antiaéreos Stinger.
A pesar de estas conquistas la ofensiva parece ser bastante
sangrienta para los rusos. Según
fuentes chechenas 1.500 soldados rusos han fallecido y 60 tanques, 12
helicópteros y 4 aviones han sido destruidos. El número de heridos rusos se estima en
varios centenares. Sin embargo,
estas cifras no parecen ser excesivas para las autoridades rusas que han dejado
ver en numerosas ocasiones su total desprecio e indiferencia hacia sus propias
bajas.
No obstante, la llegada del invierno puede significar una
inflexión en la campaña militar rusa, pues Moscú tendrá que empezar a restringir
la utilización de su aviación, de la que la ofensiva rusa ha dependido hasta
ahora en gran medida. Esto
significará, sin duda, un alargamiento de la guerra. Los guerrilleros chechenos saben que los
rusos difícilmente se atreverán a adentrarse en la montañosa región del sur del
país. Los combatientes chechenos,
que conocen cada palmo de terreno de su país y van a iniciar, sin dud,a una
larga guerra partisana contra los invasores rusos, que éstos difícilmente podrán
afrontar.
Por otro lado, la agresión contra Chechenia está
despertando un amplio resentimiento anti-ruso en la población chechena y en
totalidad de los pueblos del Cáucaso.
Estos sentimientos sólo pueden redundar a favor de un mayor apoyo hacia
los combatientes chechenos.
Hay que tener en cuenta también que los rusos han
trasladado a Chechenia unidades militares procedentes de diferentes partes de la
inmensa Rusia. Mantenerlas en
Chechenia durante un período tan largo es extremadamente costoso, como los
propios jefes militares rusos reconocen.
Moscú ha gastado desde el inicio del conflicto de Daguestán el pasado mes
de Agosto, 20.000 millones de rublos (unos 12.000 millones de pesetas), según
cifras del propio Ministerio de Defensa ruso. Estos gastos económicos extraordinarios
son muy difíciles de soportar para una economía tan hundida como la rusa. Si la guerra se alarga, estas cantidades
podrían multiplicarse y agravar aún más la situación económica y social del
país.
En el frente diplomático los chechenos han decidido enviar
sendas delegaciones a países islámicos y a las Naciones Unidas para presentar al
mundo los hechos que están ocurriendo en Chechenia. Miembros de una delegación parlamentaria
chechena han llegado ya a Bakú, capital de Azerbaiyán, uno de los dos países de
la región, junto con Georgia, que más ha criticado la intervención rusa. Cinco miembros de esta delegación van a
visitar también varios países árabes mientras que Ahmad Ilyas, otro miembro de
ella, irá a EE.UU. Estos
movimientos son tanto más necesarios por cuanto las autoridades rusas mantienen
un total bloqueo informativo sobre lo que está sucediendo en la república. Ni siquiera los propios periodistas
rusos pueden acercarse al teatro de operaciones. El Kremlin ha constituido en Moscú un
llamado "Centro de Información" cuya misión es la de difundir su
propaganda. En un estilo que
recuerda el de sus hermanos serbios durante el asedio a Sarajevo, las
autoridades rusas han afirmado desvergonzadamente que los ataques que mataron o
hirieron a 640 personas en Grozni el pasado 22 de Octubre fueron causados "por
los propios terroristas".
Es ciertamente un mundo extraño éste en el que los
perpetradores de un genocidio y del terror son escuchados por gran parte de la
así llamada "comunidad internacional" mientras que las víctimas de ese terror -
aquéllos cuyos hogares son bombardeados día y noche, que son muertos en sus
camas de hospital o en tiendas, autobuses o lugares de culto, o a los que se
niega el derecho fundamental a la libertad en su propia tierra - son calificadas
de "terroristas". Esta burda
propaganda engaña, sin embargo, a cada vez menos personas dentro y fuera de
Rusia.
El cruce del Río Terek se convirtió a mediados de Octubre
en el Rubicón para los políticos y militares rusos. El cruce significó el triunfo en Moscú
de la línea dura, favorable a la extensión de la guerra. Los chechenos tienen
una larga y notable historia de resistencia contra la agresión imperialista
rusa, que se remonta al siglo XVIII.
Ellos han sobrevivido a numerosas campañas de los diferentes sistemas
políticos habidos en Rusia: el zarista, el soviético y el actual régimen mafioso
de Yeltsin y sus compinches. Sin
embargo, los rusos parecen un enemigo demasiado grande para ser derrotado en una
forma decisiva, incluso con la ayuda de Occidente y/o de los países
musulmanes. A pesar de alguna ayuda
humanitaria de carácter simbólico y de las ocasionales palabras de simpatía,
Occidente está determinado a quedarse al margen del conflicto y a los estados
musulmanes les falta el coraje o la independencia para intervenir. Hasta ahora las capitales y el propio
Secretario General de la ONU se han limitado a tímidas protestas o a
declaraciones que muestran "su preocupación" por la situación en Chechenia, pero
no ha habido serios intentos de presionar a Rusia en un capítulo decisivo: el de
las ayudas financieras internacionales.
Una excepción a esto han sido las recientes declaraciones del
candidato quien ha pedido la a la
presidencia norteamericana Georges W. Bush, quien ha pedido públicamente la
suspensión de los créditos a Rusia por su actuación en Chechenia. Se ha informado también que determinados
círculos dentro del Pentágono estarían molestos con lo que califican de "postura
pro-rusa" de la Administración Clinton.
En realidad algunos norteamericanos temen que el ataque ruso contra
Chechenia signifique un aumento de la influencia y el poder ruso en la región
del Cáucaso, donde ellos poseen importantes intereses.
Positiva ha sido la reacción de algunos medios de prensa
occidentales que han destacado las noticias de las masacres rusas en sus
primeras páginas y las han analizado en extensos comentarios. En contraste, la prensa en los países
musulmanes ha tenido una actuación mucho más vergonzosa. Muchos importantes periódicos de los
países musulmanes no han informado de la matanza de Grozni del pasado 22 de
Octubre o lo han hecho de una forma muy poco destacada.
Asimismo, sólo unos pocos gobiernos de los países
musulmanes han pronunciado condenas contra la agresión rusa. Tampoco ha habido reacciones de condena
masivas ni grandes manifestaciones en esos mismos países, ni siquiera en
aquéllos donde existe libertad para poner en práctica tales iniciativas.
El ignorar las llamadas de socorro de la población chechena equivale a condonar los crímenes contra la humanidad de los gobernantes rusos. No cabe duda de que hoy, y al igual que ha sucedido siempre, va a recaer en los hombros de los propios chechenos la carga mayor y casi única de la lucha por su supervivencia y libertad.